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En mi familia nadie lo sabía. Nadie lo sabía hasta hace un año y medio. Fue en ese momento cuando descubrimos que la tía Elena era una especuladora.

Fueron momentos duros, no es fácil descubrir como tu tía, esa persona tan cariñosa y que tanto te quiere, resulta que es una jubilada que se ha fundido sus ahorros de toda una vida currando, en preferentes.

Así es, un buen día, decidió hacerle caso a un empleado de una Caja de Ahorros, tampoco hace falta decir el nombre, no es necesario decir que era Caixa Galicia, total… ya no existe… El caso es que este buen hombre, de su total confianza, le dijo que por que no metía sus ahorros en un productillo de lo más seguro y rentable, y claro, ella, movida por un afán especulador sin igual, decidió invertir.

Esta historia es tan conocida por tanta gente, que ya está más que contada, explicada y analizada. Lo relato con humor, cuando la verdad es que no hace puñetera gracia, y es más, hay auténticos dramas. Pero lo que de verdad me molesta y por eso es por lo que he decidido escribir este post, es el tratamiento que se está haciendo de todo este tema.

Como todo se ha politizado y es verdaderamente repugnante como se está utilizando la desgracia de muchas personas con fines políticos.

Productos como las preferentes, subordinadas, deuda perpetua, no son nuevos. Han sido comercializados y utilizados por entidades bancarias y empresas, durante mucho tiempo. Ese no es el caso. El caso, no es tanto la comercialización de un producto, sino como se comercializó, y por eso no entiendo la politización de todo este tema.

Alguien, y no es un conserje, en estas entidades financieras, decidió un día crear y comercializar este producto. Cuando lo creó, sabía lo que creaba. Cuando lo decidió comercializar, sabía cuál era el estado de la entidad. En el  año 2008 todo el mundo sabía, que la antigua Caixa galicia y la antigua Caixanova pasaban por malos momentos. Su situación financiera y de riesgo era conocida por sus directivos y sus consejos de administración (donde se encontraban representaciones políticas). Aun así, decidieron comercializar un producto que sabían que muy probablemente no tendría ningún mercado secundario y que dejaría de pagar intereses ya que estaban condicionados a los resultados positivos de las Cajas. Ellos, los directivos, que además se han ido con indemnizaciones millonarias, son los auténticos responsables. 

Esos mismos directivos dieron órdenes de colocar millones en esos productos, de buscar ahorradores y de colocarlos fuese como fuese, con y sin permiso. Presionaron a sus empleados y utilizaron argumentos como: “hombre, cómo va a quebrar un banco…”

Ellos en primer lugar y en segundo lugar el Banco de España, que autorizó las emisiones, han sido los auténticos culpables.

Ahora bien, siendo ellos los principales responsables, no caben declaraciones políticas como: “Las preferentes se comercializaron cuando gobernaba X, por tanto no fueron nuestra responsabilidad”. Probablemente sea así y no tengan responsabilidad sobre la emisión, pero SÍ son responsables de solucionar los problemas de los ciudadanos, los mismos a los que piden su voto en las elecciones. No vale escudarse en que gobernaban otros, gobernar y solucionar los problemas de los ciudadanos es su cometido. 

Tal vez cuando en este país, empiece a acabarse la sensación de impunidad de algunos, comenzarán a cambiar las cosas. Hasta ese momento…. parece que ajo y agua.

La parte positiva de todo este tema, por buscarle alguna, es que como toda desgracia sirve para aprender. Nos ha servido para ver a las entidades bancarias como un negocio, no como un servicio. Hemos empezado a entender que venden productos financieros igual que una zapatería vende zapatos, es decir, guiados por la necesidad de generar beneficio para la entidad y eso va antes que la satisfacción del cliente. Tal vez sirva para que en parte el negocio bancario vuelva a sus orígenes, a canalizar ahorro a inversión y no a la más pura especulación, que es lo único que permitía duplicar beneficios año tras año. Ya veremos.

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